
2 + 2, son 4?

Por Nelson Retamales Tirado
La formalidad y, sobre todo, el compromiso para con los suyos, llevan a ambos candidatos a creer que serán el próximo presidente de Chile, y como las matemáticas y la música son los únicos idiomas posibles de comprender en todo el universo -por ser mensurables con exactitud- hay hablaremos de números. ¿De música?, en la celebración.
El domingo pasado hubo elecciones y nos preocupaba la de presidente de la República. Para hacer el cuento corto, la oposición al gobierno -conformado por el Frente Amplio y Comunistas, luego reforzado por el socialismo democrático- obtuvo más del 50% de los votos válidamente emitidos.
La representante del continuismo y ex ministra de Estado, obtuvo poco más del 26%, mucho menos que lo que el propio gobierno ha marcado persistentemente en su mandato, lo que significa que no fue capaz, siquiera, de brindar respaldo a su candidata.
Una cuestión clara es que, quienes apoyaron a Kast, Kaiser y Matthei, seguirán votando por el sector -pese a matices importantes- porque votan contra de un gobierno que, con el tiempo, la historia considerará fallido, con cientos de promesas incumplidas.
Hablar de lo que hagan los votantes de Mayne-Nicholls, Enríquez-Ominami y Artés, no tiene ninguna relevancia para la segunda vuelta y no por despreciar su existencia, sino, porque los números son fríos y no tienen la capacidad de inclinar la balanza. Sin embargo, pese a que los votantes de Parisi son muchos, tampoco alterarían la firme convicción de quienes hoy son oposición, pero le daría a la candidata Jara, la posibilidad de obtener una derrota más honrosa. Los pocos que apoyaron a Mayne-Nicholls, por razones deportivas, si no anulan, votarán por Kast -conozco varios- y, los dos y medio millones de votantes de Parisi, se disgregarán en ambos candidatos y, cualquiera sea la proporción, no les alcanza para quebrar el número mágico de 50%+1.
Es decir, el resultado se definió el mismo día de la primera vuelta, luego que Matthei y Kaiser sumaran su apoyo a Kast y, aunque algunos consideran que esta elección los pone entre el abismo y las llamas, habrá que definir esta complicada disyuntiva, aunque algunos ya están comentando que a Boric le conviene que gane Kast para que pueda volver en marzo de 2030, lo que, luego de que se escriba en frío la historia de estos cuatro años, lo veo de verdad, difícil.
La izquierda tuvo muy bajo rendimiento -esperaban 35%- y no tuvo capacidad de permear sectores fuera de su base, y ni siquiera a ésta, de modo que, lo único que queda es salvar la estantería y evitar una derrota de aquellas, que se ve venir, incluso, si obtiene menos del 35%, será una derrota cruel.
Me quedaba un cogollo: siguiendo a Tohá, muchos de los socialistas democráticos no ven con buenos ojos que a Chile lo gobierne un comunista -sería el primer comunista en el mundo que asuma en una elección libre- de modo que, votarán nulo, blanco o, con dolor de estómago, por Kast.
¡Las matemáticas, la puso el pueblo! -el verdadero, no los que creen representarlo- ¿la música? ¡también!
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