Coletazos de viajes
Nelson Retamales Tirado
Toda persona que quiera salir de vacaciones al extranjero puede hacerlo sin inconvenientes, si es que no tiene una medida cautelar en su contra y, obviamente, cuenta con los recursos necesarios para ello.
Si es empleado, sea público o privado, es menester contar con un permiso regular, entendiendo por tal, que está conforme a la ley y, estos pueden clasificarse, grosso modo, en feriado legal, permiso administrativo, devolución de tiempo en compensación por horas extraordinarias trabajadas o permisos sin goce de sueldo.
¿Puede salir de viaje vacacional un empleado público haciendo uso de una licencia médica? La respuesta es, ¡no!, salvo excepciones muy puntuales, básicamente otorgadas por un médico con la exclusiva finalidad de recuperación de la salud dañada.
En el último tiempo se han destituido cientos de funcionarios por haber hecho uso de vacaciones en el extranjero, valiéndose de una licencia médica común, con el objetivo de no “malgastar” sus permisos regulares, ya mencionados en el párrafo segundo precedente.
La mayoría de los casos ha recurrido en diversas acciones judiciales para solicitar se deje sin efecto la medida expulsiva, sea destitución o desvinculación, según sea el cuerpo normativo que los rija. Mayoritariamente, han recurrido a la Corte de Apelaciones respectiva, interponiendo un recurso de protección. Salvo escasas excepciones, todos los recursos ha sido rechazados y existe abundante jurisprudencia de las mismas cortes de apelaciones como también de la Corte Suprema, que ha declarado que el hecho de vacacionar con licencia médica, es una grave falta a la probidad administrativa -causal de destitución o término de contrato- y un fraude, pues, en general, los empleados del Estado tienen el derecho de seguir percibiendo sus remuneraciones en caso de licencia médica, aunque muchas de éstas, han sido rechazadas por el organismo competente -como la COMPIN- de manera que, además, proceden acciones judiciales para recuperar esos dineros mal pagados.
Los tribunales chilenos han avalado este actuar de manera justa, a mi modesto entender, pero, ¿cómo andamos por casa?
Amén de funcionarios de menor rango, 56 jueces de distinto nivel -hasta ministros de Corte- salieron de vacaciones con licencia médica y, como corresponde -nadie está por sobre la ley o el principio de igualdad ante la ley- la Corte Suprema ha abierto los respectivos cuadernos de remoción cuya finalidad obvia, es desvincular a tales magistrados -hay otros 11 en “capilla”- pero ellos como toda persona afectada, se han defendido e, incluso, han recurrido al Tribunal Constitucional y, más todavía, algunos han recurrido de tutela laboral en contra de la Corte Suprema, con tal de revertir la misma sanción que ellos han aplicado en contra de las personas de a pie.
Es hora de -más allá que estamos hablando de altos magistrados de la República- saber si el viejo proverbio “Ley pareja, no es dura”, es real.
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