
Crisis de natalidad y economía

Por Nelson Retamales Tirado
La modernidad, el progresismo avalado por la ONU, la evolución tecnológica, el querer ser y, otras cuestiones, han afectado gravemente la natalidad en el mundo y especialmente en Chile en que, la tasa global de fecundidad ha caído 60%, más de la mitad, desde los años 90’.
En aquellos años había un promedio de 2,1 hijos nacidos vivos por mujer y hoy ha bajado a 0,99, lo que genera una serie de problemas económicos y especialmente, geopolíticos. Si no fuera por lo inmigrantes, hoy mismo se estarían cerrando salas de hospital, especialmente de maternidad y muchas escuelas no tendrían alumnos. Sólo con estos dos elementos, se generaría una brutal cesantía y habría un importante excedente de profesionales en todos los estamentos y lo peor, no faltarían los revoltosos que reclamarían por cierres de salas de hospital o de clases.
De hecho, hace muy pocos días, debido al ajuste económico que está haciendo el Gobierno, se dijo que se iba a redestinar parte de los dineros contemplados para el alimento de los escolares a través de la Junaeb y que no se estaban gastando por falta de alimentarios, pero que se mantenían reflejados en el presupuesto y salió gente a reclamar que se estaba quitando beneficios sociales a los más carentes.
Un ejemplo de salud, con peras y manzanas: antes había maternidades suficientes para recibir 300 mil niños al año, hoy que apenas nacen 150 mil, matemáticamente, debieran suprimirse la mitad de las maternidades y, para racionalizar los recursos -eficiencia se llama- dejar una maternidad para dos o tres hospitales y aún sería mucho.
Si cerca del 10% de nuestra población es migrante, llegaríamos a 135 mil nacidos, pero, no es menor señalar que los migrantes tienen una tasa de fecundidad muy superior a los chilenos -no como antes que, sobre todo en el sector rural, se recibían cuantos hijos Dios enviara- y eso no lleva a otro problema, también grave y es, el peligro de tener nuestros cuarteles semivacíos, ello, por cuestiones de soberanía.
Según cifras oficiales, en el año 2010, cuando la natalidad ya estaba en franco descenso, había 3.000 camas obstétricas en los hospitales públicos y hoy, apenas 2.200 y con tendencia a la baja.
Podrá gustarnos o no, la llegada de tanto migrante, pero sin ellos habría que cerrar varias escuelas y hospitales, con todo el efecto que produce el círculo vicioso de la economía y, paralelamente a ello, como todos quieren tener un título universitario, ni siquiera los migrantes querrán trabajar en el campo o en las industrias y, seguramente, caeremos en la ley de rendimiento decreciente, con la pérdida de las legítimas aspiraciones de bienestar de quienes estudiaron, a veces con mucho esfuerzo.
Como abogado, veo que antes era muy fácil lograr con rapidez una buena posición económica, luego fueron aumentando estos profesionales y aún alcanza para bien vivir, pero, ya hay algunos que se están viendo obligados “a lo que sea”, salvo, obviamente, el nunca bien ponderado “pituto”, para lo cual, ni siquiera se necesita ser muy experto.
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