
Vacaciones

Por Nelson Retamales Tirado
Todos, o casi todos -en verdad los que pueden- están de vacaciones; algunos lejos, lejos y, otros, hasta dónde le den las fuerzas que, no pocas veces, escasean.
A pocos días del cambio de gobierno, no quisiera escribir de política sobre lo cual, aun omitiendo o desconociendo mi preparación -poca o mucha- muchos me critican porque, simplemente, tienen que criticarme, porque es su pega, su mandato, su dolor o, por último y con respeto, su frustración.
Nunca he sido ideologista por tanto no comulgo con ruedas de carreta ni suelo ir por la vida amargado, ni me permito usar la frase “con ése, no voy ni a misa”, porque todos, en su momento, cumplen algún rol y, por último, menos suelo andar criticando sobre las facultades de otro, ya que eso es pintar el mono, porque es una superfluidad.
Cuando Gabriel Boric nombró su gabinete hace cuatro años, me quedé calladito, aun conociendo las “virtudes” de algunos de los designados, ya que como no soy intruso, ¡qué me tenía que meter en las decisiones que la ley encomienda a otro!
Al poco andar tuvo de hacer modificaciones y quizás, ahora vuelva a ocurrir, pero ni antes ni ahora, tuve ni tengo facultades para incidir, de modo que andar hablando por hablar, por hacerme interesante en mi escaso entorno, lo hallo una idiotez.
Ahora, como educadito que soy, tampoco diré nada sobre los ministros que ha designado el presidente electo, así sean colusorios, pinochetistas, concertacionistas, anti abortistas, jóvenes, mayores, católicos, evangélicos, del Colo, de la ‘U’, o lo que sea, pero, eso sí, todos los varones de corbata, como protocolarmente corresponde a una autoridad. Eso marcó diferencia.
Tampoco opinaré sobre si será o no una burla para las mujeres designar a una joven mujer en el ministerio del ramo, que, dicen, actuará en contra de sus derechos y que las hará retroceder en temas como el aborto, lo que me parece malo, ¡muy malo!, porque inhibirá el deseo criminal de asesinar, sin derecho alguno, a quien ni siquiera tiene las capacidades para defenderse, en circunstancias que, -excepto un repudiable ataque sexual- todas pueden evitar su situación de gravidez y dejar de seguir negando que, lo que una mujer lleva en su vientre, es un ser -“el embrión desde el comienzo es persona pues ésta preexiste ontológicamente a sus cualidades” Ballerino, G., 2019- con toda la información hereditaria que le legan sus padres, porque según Génesis, “hombre y mujer los creó… reprodúzcanse y llenen la tierra…”, cosa que no puede hacer alguien que, en papeles, cambie de sexo, de nombre y se vista como el género contrario.
Con la naturaleza no se puede, nunca se ha podido.
De modo que, hoy no escribiré sobre política, que equivocado o no, algo creo saber producto de mi pasada por centros de estudios a los que costaba llegar porque sólo se permitía ingresar con puntaje.
Lamento, eso sí, no darle material a quienes, cada domingo me “descueran”, pero, conociéndolos y sabiendo cuanto calzan, me alegra poder darles una alegría, pírrica, pero alegría al fin.
¡Felices vacaciones! A moros y cristianos.
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