Adiós a un ícono de Melipilla: Heladería “La Plaza” cierra tras 47 años de helados, recuerdos y desafíos superados
Por Johnny Ahumada Sepúlveda
Después de 47 años sirviendo sonrisas, refrescando generaciones y generando empleo en el corazón de Melipilla, la heladería “La Plaza”, tendrá el cierre. José David Muñoz Sepúlveda, uno de sus dueños, detalla que el cierre surge de una propuesta económica muy atractiva para el local. «Nos lo solicitaron por una oferta de arriendo significativa», cuenta con voz entrecortada, mientras transita por el espacio que fue su hogar laboral desde el 1 de agosto de 1980. Aquí, muchos jóvenes salieron adelante mientras estudiaban carreras profesionales, gracias al empleo que generó durante décadas.
Diversas familias melipillanas han cruzado su puerta. «Hemos atendido una cantidad importante de melipillanos y alrededores», recuerda Muñoz. Los clientes, al enterarse, cuestionan el porqué: «¿Por qué acá?». Para ellos, no es solo un local de helados, sino parte de la cultura local, un espacio de empleo y parte de patrimonio vivo de la comuna. «Cuando vienen, recuerdan todo y se cuestionan el por qué nos estamos despidiendo», añade. El cierre duele, pero los dueños insisten: «Para nosotros fue un golpe muy fuerte, muy duro. No es una decisión propia, es por la dueña del local».

La historia de la Heladería “La Plaza” comenzó antes del mall, con juegos arcade, flipper y Mortal Kombat, adaptándose siempre al mercado y a las necesidades de Melipilla, mientras generaba oportunidades laborales para jóvenes en que estaban estudiante carreras técnicas o universitarias. Nació en un contexto político complicado, allá por 1980, con la ayuda de la señora Fresia, verdadera dueña del local. «Ella nos ayudó mucho», comenta Muñoz. De ahí pasaron a heladería pura; después fueron fuente de soda por unos cinco años, lidiando con el espacio reducido y ajustándose siempre «a las necesidades actuales de cada momento y de nuestros clientes».
María Teresa Espinoza, esposa de José, recuerda cómo sobrevivieron al estallido social sin daños,»damos gracias a Dios, porque no nos pasó nada”, y a la pandemia, que implicó un mes y medio de cierre (único cierre que han tenido durante todo el servicio) y pérdida inicial de clientela. «Afectó un poco, pero la gente perdió el miedo y recuperamos», relata. Fue un desafío: «Uno piensa en cerrar, en lo que va a pasar». Sin delivery online por limitaciones, resistieron con esfuerzo. Hoy, tras décadas, el local pequeño ya busca otras opciones cerca de la plaza para continuar con la heladería”.
«Estamos buscando donde cambiarnos, tenemos muchas ganas de seguir atendiendo, que los clientes pudieran cooperar cuando nos cambiemos, así que estamos en ese proceso”, dijo José. Quieren quedarse en la plaza, cerca de su gente.
Heladería “la Plaza” cierra un capítulo doloroso, pero su historia: de juegos, helados, y sueños de jóvenes melipillanos, queda para siempre. Ojalá los sigamos encontrando con sus helados en algún rincón de la ciudad. Melipilla no quiere despedirlos así.
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