
QUÉ PUEDEN HACER LOS NIÑOS EN VACACIONES.

Por Pablo Jara Quinteros. Profesor de Educación Física, Magister en Gestión deportiva. pablojaraquinteros@gmail.com
Eh, eh, eh… por fin llegaron las vacaciones y nuestros niños ya pueden disfrutar de ese merecido descanso. Y cómo no pensar en mi hijo Pablito, que se queda en casa mientras yo trabajo y trabajo.
Hoy le pregunté qué le gustaría hacer durante sus vacaciones y, sin dudarlo, me respondió: “Ir a la piscina”. Le dije que era muy buena idea, pero que también existían otras actividades para aprovechar el tiempo. A partir de esta conversación, me puse a reflexionar e investigar qué podemos hacer los padres y las familias para que nuestros niños disfruten realmente de este período de descanso.
El Ministerio de Educación señala que las vacaciones escolares no son solo una pausa en la rutina académica, sino una instancia clave para el desarrollo integral de los niños, ya que contribuyen a su bienestar emocional, fomentan la socialización y promueven aprendizajes significativos a través del juego y las experiencias cotidianas.
En este mismo contexto, una publicación de El Mostrador, recoge la opinión de la psicóloga clínica Camila Ovalle, quien advierte que las realidades familiares son diversas y que muchas veces existen dificultades como el trabajo presencial o remoto, los horarios incompatibles, las limitaciones económicas y el riesgo de un uso excesivo de pantallas durante las vacaciones.
La especialista enfatiza que aquí es donde una planificación consciente marca la diferencia. Distintas investigaciones han demostrado que compartir tiempo de calidad con padres y familiares cercanos fortalece la autoestima de los niños y adolescentes, mejora su bienestar emocional y reduce la probabilidad de desarrollar conductas de riesgo. En este sentido, la psicóloga plantea que las vacaciones no deben entenderse solo como un tiempo de desconexión, sino como una oportunidad para hacer una pausa consciente y reconectar con lo verdaderamente importante: con nosotros mismos y con los demás.
Urie Bronfenbrenner (1987), psicólogo y pedagogo reconocido mundialmente por ser el creador de la Teoría Ecológica del Desarrollo Humano, señala que las vacaciones son un período clave para los niños, porque se intensifica la interacción familiar, se modifican las rutinas y relaciones entre hogar, escuela y comunidad y se determinan las oportunidades de juego, descanso y recreación.
Desde la perspectiva del autor Vygotsky (1978), el aprendizaje no se limita al aula, sino que se construye en todos los espacios de interacción social. Por ello, las vacaciones no interrumpen el proceso educativo, sino que lo amplían hacia contextos informales, donde la experiencia, el lenguaje y la convivencia adquieren un papel fundamental.
Las actividades al aire libre, como jugar en parques, salir a acampar, andar en bicicleta, practicar deportes, subir un cerro, salir a caminar, entre otras actividades, favorecen el desarrollo físico y contribuyen a una mejor salud integral. La Organización Mundial de la Salud (2020), destaca que la actividad física regular en la infancia ayuda a prevenir enfermedades, mejora la salud mental y fortalece las habilidades sociales.
Otras actividades que podemos realizar con los niños, son la participación en juegos grupales, deportes recreativos, cocinar juntos en familia, jugar juegos de mesa. También pueden ordenar la casa de manera lúdica, ver una película, dibujar, pintar, leer cuentos, inventar disfraces, escribir historias, hacer manualidades, escuchar música, hacer guerras de agua en familia, mojarse con la manguera, visitar otras plazas que tengan juegos infantiles como columpios, toboganes, balancines, trepadores. Salgan a visitar ferias, museos, participen de talleres municipales, actividades culturales gratuitas, clases de natación, etc.
Sugiero planificar las actividades junto a los niños, para que sepan lo que harán durante el día. Esto les brinda seguridad, reduce la ansiedad y les permite sentirse considerados.
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