
Este 18 descubre el Chile que no siempre vemos
Janine Valenzuela Directora Escuela de Hotelería y Turismo Universidad de Las Américas
Este 2026 tendremos unas Fiestas Patrias más breves que en otros años, solo 3 días. Lejos de ser una limitación, puede transformarse en una invitación a viajar de otra manera: elegir escapadas cercanas, redescubrir destinos conocidos y aventurarse por esas rutas secundarias donde muchas veces aparece el Chile más auténtico.
Viajar por nuestro país puede convertirse en una forma concreta de apoyar a las comunidades, fortalecer las economías locales y contribuir a preservar el patrimonio natural y cultural. La invitación es combinar destinos consolidados con pequeñas localidades donde es posible reencontrarse con la cultura e identidad nacional.
El Valle de Colchagua es un punto de partida. Santa Cruz ofrece una consolidada infraestructura turística, pero vale la pena continuar hacia Lolol, Pumanque o Marchigüe para descubrir la cocina campesina, productores locales y tradiciones rurales.
En La Araucanía, destinos como Pucón y Villarrica son ideales para complementar con una visita a Curarrehue, acercándonos a paisajes precordilleranos y experiencias vinculadas a la cultura y gastronomía mapuche. Más al sur, Valdivia es la puerta de entrada a Niebla, Isla Mancera y Corral, transformando la escapada en una experiencia de navegación, historia y gastronomía marina.
Chiloé ofrece otra posibilidad. Desde Castro es posible avanzar hacia Dalcahue y la isla Quinchao, recorriendo Curaco de Vélez y Achao entre mercados, cocinerías, iglesias de madera y localidades estrechamente vinculadas a su territorio.
El Valle del Elqui también sigue siendo una alternativa atractiva por su astroturismo, cultura pisquera y paisajes cordilleranos. Sin embargo, considerando los efectos de las lluvias de invierno en la Región de Coquimbo, es importante revisar previamente las condiciones de rutas, accesos y servicios.
Viajar responsablemente también significa informarse, respetar la naturaleza de los destinos y sus propios esfuerzos de conservación y, en lo posible, preferir servicios locales. Cada comida en una cocinería, cada compra a un artesano, cada noche en un pequeño alojamiento y los recorridos realizados junto a un guía local, convierten al turismo en una herramienta concreta de desarrollo.
Quizás este 18 la mejor manera de celebrar a Chile sea mirar nuevamente nuestro país, alejarnos de lo usual y descubrir que, muchas veces, las experiencias más memorables comienzan cuando decidimos tomar el camino secundario.
Deja una respuesta