
En retroceso

Por Nelson Retamales Tirado
Con Perú tenemos una larga historia de dulce y agraz. De niño, aprendí a recitar que Chile limita al norte con el Perú (al sur con el Polo Sur, etc.) y nuestro límite común es de apenas 168 kilómetros de extensión -frente a los casi mil con Bolivia y, seis mil setecientos con Argentina- y vaya que, aunque es una longitud menor, nos da serios problemas de migración, más de inmigración que de emigración.
En el vecino Perú -cuya larga historia y desavenencias bélicas no provocadas por Chile, nos proveyeron de un extenso territorio producto de la Guerra del Pacífico- está hoy dando los conteos finales de la segunda vuelta de la elección presidencial en la que, la opositora Keiko Fujimori se impone al izquierdista -que perseguía la continuidad- Roberto Sánchez.
La diferencia es poca, menos de cinco mil votos, pero ése es el universo electoral por lo que sólo resta revisar unas 1.500 actas observadas que, estadísticamente, no debiera cambiar la decisión final salvo, como suele ocurrir, una sorpresa mayúscula e inesperada o, simplemente, que se metan “duendes” con las manos muy negras, a la revisión.
Duro golpe para quienes se dicen o se creen llamados a salvar al pueblo, pues éste no les cree y ya que les ha dado la espalda en Argentina y en Chile y pese a que Cuba y Venezuela son dictaduras de izquierda, esta última está viviendo los últimos momentos, dependiendo de la voluntad los Estados Unidos y no hay que ser brujo para pronosticar que, el próximo gobierno venezolano será liderado -muy pronto- por María Corina Machado o alguno de sus cercanos. Cuba es otro tema y, al parecer, el régimen castrista estaría viviendo su ocaso, luego de casi siete décadas de totalitarismo.
De confirmarse el triunfo de Fujimori, a la izquierda sudamericana sólo le quedarían Brasil, Colombia y Uruguay, más dos de tres pequeños países de frente al Atlántico.
Claro que, en el último conteo, ya del total de votos, Fujimori reúne el 50,012% de los votos válidamente emitidos y Sánchez el 49,988%, ¡la nada misma!, pero no olvidemos que la fórmula mágica en una democracia es, la mitad de los votos, más uno.
Como la diferencia es de apenas 4.519 votos -entre los más de 27 millones llamados a elegir- el candidato Sánchez le propuso a la Fujimori que acordaran pedir el reconteo de todos los votos, demostrando quizás su debilidad o miedo, lo que no fue aceptado, así que, luego de la revisión de las pocas mesas observadas, se aplicará la conocida la ley de Moraga.
Ahora se debe esperar que el Jurado Especial Electoral de Perú revise las poco más de 1.500 actas impugnadas, observadas o que cuentan con algún error material, se acabará la incertidumbre y se sabrá si, definitivamente, gana Fujimori, dándole otro golpe a quienes, se autoproclaman -como lo dije- defensores del pueblo.
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