
El poder del afecto contigo mismo para poder vincularte sanamente

Por Daniela Foster – Orientadora Familiar Sistémica
orientacoachlife@gmail.com
Una mujer llegó cansada a su casa después de un día lleno de responsabilidades. Preparó un café y, por primera vez en mucho tiempo, se sentó a tomarlo sin apuro. Miró el vapor subir lentamente, respiró profundo y sonrió. En ese instante comprendió algo importante: hacía mucho tiempo que no se trataba con amor.
Vivimos tan rápido que olvidamos escucharnos. Nuestro cuerpo muchas veces sigue funcionando, aunque emocionalmente estemos agotados. Y es ahí donde la comunicación no verbal toma un rol fundamental. La manera en que respiramos, nos miramos, caminamos o nos hablamos también comunica cómo estamos viviendo por dentro.
Pequeños actos cotidianos pueden transformarse en espacios de afecto hacia nosotros mismos: preparar un café con calma, cocinar y disfrutar los alimentos, tomar una ducha lentamente o simplemente respirar profundo antes de continuar el día. Cuando hacemos estos actos con conciencia, nuestro cuerpo lo siente.
También importa cómo nos hablamos. A veces somos más duros con nosotros mismos que con cualquier otra persona. Pero cuando comenzamos a tratarnos con cariño, paciencia y respeto, algo cambia dentro de nosotros. Nos sentimos más conectados, más conscientes y emocionalmente más disponibles para relacionarnos sanamente con los demás.
La afectividad y la sexualidad también nacen desde esa relación interna. Desde cómo abrazo mi historia, cómo habito mi cuerpo y cómo aprendo a expresar mis emociones a lo largo de la vida. Porque el afecto no solo se entrega hacia afuera; también se construye dentro de nosotros.
Aprender a tratarnos con amor, calma y presencia puede convertirse en ese abrazo interno que nos nutre, nos fortalece y transforma también la manera en que nos vinculamos con quienes amamos.
Hoy es un buen día para elegirte así vas cocreando tus vínculos, padres nutrir la cuenta emocional es una bella oportunidad de ahorrar e invertir en nosotros y nuestros hijos fortalezas.
Desfio canta una canción en el momento de la ducha, una que te guste, qué quieras aprender o te dé un bello recuerdo.
Descúbrete en ese espacio, disfruta tu cuerpo, háblate con más cariño y afecto.
Deja una respuesta