
Hantavirus y cepa Andes: investigación chilena queda frenada por falta de fondos
Por Johnny Ahumada Sepúlveda
Una investigación chilena contra el hantavirus, específicamente la cepa Andes, quedó estancada por falta de financiamiento, a pesar de haber logrado importantes avances en laboratorio y en modelos animales. El trabajo, liderado por la viróloga María Inés Barría y su equipo de inmunovirología en la Universidad de Concepción, permitió desarrollar anticuerpos capaces de neutralizar el virus, pero no contó con los recursos necesarios para saltar a ensayos clínicos en humanos.
Hacia 2016, el grupo logró neutralizar el hantavirus Andes en laboratorio y obtuvo resultados positivos en animales, lo que abría la puerta a un posible tratamiento o profilaxis en personas. Sin embargo, el salto a la etapa clínica requería una inversión estimada en unos US$ 7 millones, un monto que no pudo consolidarse debido a la insuficiencia de apoyo local, la competencia por fondos con otras prioridades sanitarias y el impacto de la pandemia de Covid‑19 en las líneas de financiamiento científicas.
El reciente brote asociado al crucero holandés MV Hondius, donde se han registrado varios casos y muertes por la cepa Andes, volvió a poner en el foco la importancia de este tipo de investigación. En Chile, el Ministerio de Salud reporta 39 casos de hantavirus en 2026, con 13 fallecidos, lo que refuerza la urgencia de avanzar en tratamientos y vacunas específicos para esta variante, que además es una de las pocas cepas capaces de transmitirse de persona a persona.
Según Barría, incluso con financiamiento hoy, su equipo tardaría entre 12 y 24 meses en recuperar el punto de desarrollo alcanzado antes de la pandemia. La investigación chilena se mantiene como un referente en la comunidad científica, pero sin un respaldo económico estable y sostenido queda congelada en una etapa intermedia, mientras el país sigue enfrentando, cada año, brotes que afectan principalmente a zonas rurales del país.
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