
PLIOMETRÍA: la ciencia detrás del salto explosivo

Por Pablo Jara Quinteros. Profesor de Educación Física, Magister en Gestión deportiva. pablojaraquinteros@gmail.com
Hola. Siempre he pensado en cómo fortalecer el deporte escolar en Chile, escucho y veo noticias sobre cómo mejorar la infraestructura, aumentar horas de educación física, fortalecer el deporte formativo, recreativo y competitivo. Sin embargo, pocas veces profundizamos en los métodos de entrenamiento que podrían marcar una diferencia real en el desarrollo físico de nuestros niños y jóvenes deportistas.
Tiempo atrás, con mis alumnos que practicaban gimnasia artística, utilicé un método basado en saltos, conocido por muchos entrenadores, como la Pliometría, un método de entrenamiento respaldado por décadas de investigación científica y ampliamente utilizado en el alto rendimiento mundial.
La pliometría se basa en el llamado ciclo de estiramiento–acortamiento, un mecanismo fisiológico que permite al músculo almacenar energía cuando se estira rápidamente y liberarla de forma explosiva en la contracción. El fisiólogo Paavo Komi (año 2000) demostró que este proceso no solo aprovecha la elasticidad muscular, sino también la activación refleja del sistema nervioso, aumentando significativamente la potencia del movimiento.
En términos simples, es el principio que permite a un estudiante deportista saltar más alto en básquetbol, reaccionar más rápido en fútbol o impulsarse con mayor fuerza en atletismo. No se trata únicamente de fuerza, sino de la capacidad de aplicarla en el menor tiempo posible, como explica Vladimir Zatsiorsky (1995) en sus estudios sobre entrenamiento de fuerza.
El precursor de este método fue Yuri Verkhoshansky (1988), a quien con orgullo tuve como profesor en mis tantos cursos de perfeccionamiento. Este científico, desarrolló los “saltos en profundidad” en la Unión Soviética, observando mejoras significativas en la potencia de sus deportistas. Posteriormente, Donald Chu (1998) difundió el concepto en Occidente, sistematizando ejercicios específicos para diferentes disciplinas.
Pero, ¿qué relación tiene esto con el deporte escolar chileno?
Chile ha avanzado en políticas públicas orientadas a la promoción de la actividad física, especialmente a través del Ministerio del Deporte y programas como “Crecer en Movimiento”. Sin embargo, el desafío no es solo aumentar la participación, sino mejorar la calidad de la formación motriz. Incorporar metodologías basadas en evidencia científica puede contribuir a ese objetivo.
En etapa escolar, la pliometría no debe entenderse como entrenamiento de alta exigencia, sino como una progresión pedagógica del salto, de la coordinación y de la reacción. Los Juegos en las clases de Educación Física deben incluir desplazamientos dinámicos, cambios de dirección y pequeños saltos controlados que pueden sentar bases sólidas para el desarrollo posterior de la potencia. Tudor Bompa y Gregory Haff (2009) advierten que estos estímulos deben aplicarse respetando la edad biológica y el nivel de fuerza previo, asegurando una progresión segura.
Desde la perspectiva educativa, fortalecer la potencia muscular en edades tempranas no busca formar atletas de élite de manera precoz, sino mejorar habilidades motrices fundamentales. Una buena capacidad de salto, equilibrio y reacción no solo impacta en el rendimiento deportivo, sino también en la prevención de lesiones y en la confianza corporal del estudiante.
El deporte escolar es la base de la pirámide deportiva nacional. Si aspiramos a mejores resultados internacionales y, al mismo tiempo, a una población más activa y saludable, debemos mirar con atención lo que ocurre en las primeras etapas de formación. La pliometría, aplicada con criterio pedagógico y respaldo científico, puede convertirse en una herramienta estratégica. Saludos.
Pablo Jara Quinteros
Profesor de Educación Física
Magister en Gestión deportiva
pablojaraquinteros@gmail.com
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