
El drama de Los Potros

Por Nelson Retamales Tirado
Hoy no escribiré sobre política. Esperaré al nuevo gobierno, del que se espera una gestión que reinserte a nuestro país en la senda del progreso, otrora, envidia de la región.
Hace cuatro años, esperamos lo mismo pues, en una decisión democrática del pueblo soberano, nació una gran esperanza alimentada por tanta promesa deslumbrante -no contratar amigos y parientes; eliminar el CAE que tanto aflige; mejorar la salud y educación, etc.- que les permitió un ensayo general -pero fallido- de cómo se administra una nación y, para peor, pretenden hacernos creer que nos dejan un país mejor que cuando comenzaron, cosa que, ni aunque me apunten con metralleta, la puedo entender, porque el realismo, como decía mi amigo Juan Sanhueza, debe ser real, no literario.
Hoy hablaré de fútbol. Hablaré de los queridos Potros, como se conoce a Deportes Melipilla, que ha vivido la gloria y se ha quemado en el infierno.
Este viernes, los seguidores del club se alborozaban porque la Segunda Sala del Tribunal Autónomo de la ANFP revocaba la sentencia de la Primera Sala que nos había eliminado del fútbol profesional, por incumplimiento de las obligaciones previsionales de octubre de 2025, estando ya, Melipilla está programado para 2026.
Sólo horas después, un nuevo baldazo de agua fría, de la misma Primera Sala que repetía el castigo -¿déjà vu?- ahora, por incumplimientos del mes de noviembre, pero, se sabe, todas esas obligaciones están cumplidas y, nuevamente, se tendrá que apelar y, como en derecho corresponde, la Segunda Sala tendrá que volver a revocarla.
Si bien los tribunales son independientes, hay una conexión entre los distintos estamentos internos y debiera obligarse la ANFP, a investigar la persecución de esa Sala, contra Melipilla, quien ha sufrido lo indecible y ante “la necesidad” de que fuera Deportes Concepción quien ascendiera -obviamente por ser mejor plaza- nos despojaron de un legítimo título ganado en cancha, con actos truculentos, propios de aquellos que tienen el poder sin límite -Maduro lo tuvo- pero, la cosa no es así, si no, Ángela Vivanco aún sería ministra de la Corte Suprema, y aquí, se trata de jueces de un Poder del Estado, ante quien, deben someterse todos los cuerpos intermedios, entre ellos, la ANFP y sus tribunales. Quizá, se deba seguir la ruta de Unión Española y recurrir a la justicia ordinaria. “Vivir con honor o morir con gloria”, dijo O’Higgins (síganme los buenos, dijo otro).
Ahora, ¿cómo nacen las dificultades económicas de Melipilla -que las tiene- y, pese a todo, ha salido adelante? Tenemos que remontarnos a la administración anterior, encabezada por un señor Encinas, quien, al irse, dejó amarrados contratos millonarios por varios años -todavía vigentes- que debe cumplir el actual directorio, so pena de ser desafiliado y enfrentar demandas civiles.
Se ha dicho que hay gente que se ha enriquecido en el club, pero la realidad de hoy es que, a quienes se acusa y todavía permanecen -o sea, no han arrancado-, son los que, a costa de su propio patrimonio, han salvado al club y ahora, sólo quedan los últimos esfuerzos para ver la luz al final del túnel y sanear todo y, en esto, creo, debiéramos aportar todos, incluidas las autoridades, porque el club, nos representa ante Chile.
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