
Nicolás Frohlich: «La dirigencia se hace por amor a los caballos y al rodeo»
Autor: Guillermo Rojas Fioratti
Hace unas semanas, Nicolás Frohlich De La Fuente volvió a recibir una de las distinciones más valoradas por quienes dedican gran parte de su tiempo al desarrollo del deporte corralero. El reconocimiento como Mejor Dirigente de la Asociación de Rodeo Osorno de la temporada 2025-2026, que obtiene por segunda ocasión, refleja una labor silenciosa, constante y desinteresada que ha desarrollado durante cerca de una década en la dirigencia.
Jinete reconocido por su calidad deportiva y permanente impulsor de iniciativas en favor del rodeo y del Caballo Chileno, Frohlich asegura que el premio lo recibe con gratitud, aunque enfatiza que su verdadera motivación nunca ha sido un reconocimiento.
«Uno no necesita un cargo para ser dirigente», afirma convencido, una frase que resume la filosofía con la que ha enfrentado cada desafío dentro de la asociación.
– ¿Qué significado tiene recibir nuevamente el premio al Mejor Dirigente de la Asociación Osorno?
Estoy muy contento. Siempre es bonito que la gente reconozca el trabajo que uno hace, pero la verdad es que nunca ha sido ese el objetivo. Para mí la dirigencia es algo muy natural. Me crié viendo a mi papá (Luis Frohlich) y a mi abuelo (Ricardo “Cacaro” De La Fuente) trabajando por el rodeo, entonces para mí pasar varias veces a la semana por la oficina de la asociación, conversar con Carme Gloria Rebolledo (secretaria de la Asociación), revisar lo que se está haciendo, involucrarse en la organización de las actividades, es parte de la vida. Tenemos un equipo chico, pero muy trabajador, donde todos empujamos para el mismo lado. Las cosas se hacen con gusto y con agrado. Uno no trabaja esperando un premio; lo hace por el amor a los caballos y al rodeo. Aunque algún día deje de competir, voy a seguir siempre metido en esto porque simplemente somos así.
– ¿Cuánto tiempo lleva participando en la dirigencia de la asociación?
Como director oficialmente debo llevar unos seis años, porque ya he cumplido dos o tres períodos. Pero la verdad es que desde antes de eso ya estaba colaborando. Mi abuelo fue presidente de la asociación durante varios años y desde esa época participábamos activamente ayudando en distintas tareas. Si sumo todo ese tiempo, debo llevar cerca de diez años trabajando en la dirigencia.
– ¿Cuáles son hoy los principales desafíos de la Asociación Osorno?
Hoy, organizar rodeos cada vez es más difícil y ese probablemente es nuestro mayor desafío. Más que pensar en proyectos muy grandes, nuestra prioridad es mantener el nivel de nuestros rodeos e ir mejorándolo temporada tras temporada. Somos una asociación pequeña; después de la división quedamos con siete clubes y todos compartimos prácticamente la misma visión. Queremos hacer rodeos de buena calidad porque creemos que eso beneficia directamente al caballo.
Todavía tenemos la satisfacción de no repetir un solo novillo ni un segundo toro durante los rodeos. Eso significa un esfuerzo enorme, pero estamos convencidos de que correr ganado malo termina perjudicando el desarrollo de los caballos. También nos preocupamos mucho de mantener buenas canchas, recintos seguros y pisos adecuados. No es fácil porque durante la temporada se realizan muchos rodeos y el piso se va deteriorando, pero hacemos todos los esfuerzos para ofrecer las mejores condiciones posibles. Aproximadamente el 80% del ganado que corremos es americano y mantener ese estándar requiere mucho trabajo.
– Además de los rodeos, la asociación ha impulsado varias actividades de difusión del Caballo Chileno.
Sí, siempre hemos tratado de hacer cosas distintas. Como Club Osorno hemos organizado campeonatos de barrilete, jornadas de domadura y también desarrollamos un trabajo muy importante con un grupo llamado Jinetes del Sur, integrado por personas que quizás no son corraleros, pero sí apasionados por los caballos. Los incorporamos como socios de la Federación y hoy son nuestra rama de apartadores. Gracias a ellos realizamos dos o tres competencias de aparta durante el año. La próxima será el próximo 8 de agosto. También trabajamos mucho en las certificaciones de los rodeos. En vez de que cada club haga la actividad por separado, decidimos organizarlas entre todos los clubes de la asociación, lo que permite formar equipos más grandes y realizar actividades mucho más importantes.
– Una de las iniciativas más valoradas ha sido el trabajo con niños.
Ese es un tema que nos llena de orgullo. El próximo 29 de agosto realizaremos nuevamente la Feria Libre Infantil en la medialuna de Osorno. Invitamos a niños de enseñanza básica de toda la comuna e incluso de otras localidades de la provincia. Durante tres días podrán conocer los caballos, acariciarlos y también montar. Queremos acercar este mundo a niños que muchas veces nunca han tenido contacto con un caballo.
El año pasado vivimos momentos muy emocionantes. Recuerdo especialmente a un niño de unos cinco años que no tenía brazos. Al principio miraba los caballos pensando que jamás podría subirse a uno. Finalmente logramos montarlo y después no había cómo bajarlo. Andaba feliz recorriendo toda la medialuna. Son experiencias que realmente emocionan y que justifican todo el trabajo que hacemos. También aprovechamos eventos masivos como Fisur para estar presentes con actividades para niños y familias. La idea es que la comunidad conozca el caballo chileno y entienda que el rodeo también puede abrir espacios de integración.
– En lo deportivo, ¿cómo proyecta la próxima temporada?
Las ganas de competir siempre están. Ese bichito nunca se pierde. Pero hay que hacer las cosas con calma. Lo importante es salir con caballos que realmente estén preparados. Probablemente esta temporada vamos a correr, pero principalmente para seguir fogueando y afirmando algunos caballos que estamos preparando con miras a las temporadas siguientes.
Seguir corriendo lo criado es primordial para Nicolás y su familia, esperando que el trabajo vaya dando sus frutos. Y para ello lo principal es respetar los tiempos de los caballos para que lleguen bien preparados cuando al criadero Río Claro le toque nuevamente pelear cosas importantes.
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