C. D. Ignacio Serrano – 90 años
Nelson Retamales Tirado
El 19 de mayo, el prestigioso Club Deportivo Ignacio Serrano de Melipilla, cumple 90 años de existencia, siendo uno de los más -sino el más- antiguos de la zona ante el desaparecimiento de instituciones señeras y muy queridas como el “Chile”, del Chico Núñez; “Ariztía”, del Hermano Froilán; “Español”, de Manrión; “Diego Portales” del Yayo Oyarce o; Romanini, de los hermanos Santis.
A sus 90 años, el DIS se ha mantenido en plena actividad, participando en diversos campeonatos y destacándose por su caballerosidad y, no pocas veces, campeonando.
Como lamentablemente, en la comuna se acabó el fútbol infantil y juvenil, sólo participan en las series mayores de 50, 60, 65 y hasta 70 años, en las cuales todavía hay “jóvenes» de más 75 años jugando cada fin de semana, todo, porque no hay personas preocupadas de revivir el fútbol infanto-juvenil, pese a la prédica que, los menores deben alejarse del alcohol, de la droga y del celular, que los aprisionan, hasta el punto de descuidar sus estudios.
Más allá de correr tras un balón de fútbol cada semana, los serraninos tienen un tremendo espíritu solidario para con sus asociados que, más que un club deportivo, es una verdadera familia que se fortalece en los disputados “terceros tiempos”.
En épocas pretéritas, participó en el Campeonato Regional Zona Central -hoy Tercera División- que reunía a los mejores equipos de la Región y que, de local, reunía más de cinco mil fanáticos en el “Roberto Bravo Santibáñez”.
El Club siempre se han destacado por la calidad de sus dirigentes y cada año, efectúan viajes de intercambio deportivo con equipos argentinos y del sur de Chile, tanto así que, este año, ya disputaron la Copa de Confraternidad en la vecina Mendoza, allende Los Andes y, pronto será le revancha en nuestra ciudad.
El club fue fundado por el cura párroco de Melipilla, Leopoldo Manzor Vergara junto a jóvenes allegados a la Iglesia Católica y desde entonces, han transcurrido 90 años.
Los dirigentes siempre preocupados de mantener al club en lo más alto, es prácticamente el único club federado que sobrevive, con una larga historia a cuestas, tan larga como hermosa y rica en logros y, aunque a veces rengueando producto de los años, sobrevive rememorando su glorioso pasado, disfrutando de un grato presente y esperando vivir un promisorio futuro.
Como serranino de toda la vida, pese a que, por lesión, solo jugué hasta muy temprana edad, saludo a sus actuales dirigentes y al centenar de socios y jugadores que cada fin de semana -más allá de buscar un resultado- se visten de corto para a seguir escribiendo una maravillosa historia que, un puñado de jóvenes, inició en 1936.
Hoy no escribí de política, que divide; escribí de fútbol, que une y; ojalá nuestras autoridades hagan lo posible por revivir el fútbol federado -ayudando, no interviniendo- sin entorpecer ni menospreciar el importante aporte de las ligas de barrios e invertir en el fútbol joven para recuperar a nuestros niños.
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