
Tiempos difíciles

Por Nelson Retamales Tirado
Las expectativas que hubo para llevar a J. A. Kast a La Moneda, para ser francos, se han cumplido parcialmente y, si uno busca explicaciones, desde luego que, primero, debe hurgarse en la situación mundial producida por el conflicto norteamericano con Irán que alteró toda planificación y obligó a que, entre otras muchas medidas posibles, se enfrentara el aumento del precio del petróleo, con alzas en los precios internos que, de paso, presionan el costo de la vida, con serios aprietes en la comunidad.
¿Pudo haberse hecho algo distinto? Por supuesto, muchas otras cuestiones, incluso la más fácil y propia de los países de corte totalitario -también tercermundistas- que nos les interesa el futuro del país -ni siquiera el de los suyos-, que se dedican a vivir sólo el presente y manipular hasta el extremo las arcas fiscales para enriquecimiento propio -y el proporcional empobrecimiento del pueblo-, como es recurrir al endeudamiento externo, cuya mayor alza en Chile, se vio reflejada en el último período, llevando al país a una deuda de 260 mil millones de dólares, una cifra estratosférica para la economía nacional y que nos obliga a pagar este año 2026, más de 4.800 millones de dólares, sólo por intereses. Incluso se dice que, para dejar algunas “monedas” al actual gobierno, se endeudaron.
Otro elemento a considerar es, sin duda, la herencia recibida del anterior gobierno, que obligó al ex ministro de Hacienda, Mario Marcel, a dejar el cargo antes de terminar el período, por que sabía la real situación de la caja fiscal.
Pero no podemos caer en la misma posición de quienes poco o nada creen en la democracia como sistema de gobierno y que, como el avestruz, esconden la cabeza bajo tierra. Hay que reconocer que, el hecho de que varios nombramientos hayan debido deshacerse en el corto tiempo, revela que el equipo encomendado por el entonces presidente electo, no fue prolijo en elegir a quienes debían ocupar cargos importancia y abrió flancos innecesarios que permitieron el ataque opositor y restó prestancia y solidez a un grupo de personas altamente preparadas, a través de lo que, en el tenis, se conoce como errores no forzados.
Pero las ganas, el conocimiento y la decisión están, de modo que, el intento del gobierno a través del Plan de Reconstrucción, pese a la oposición de los más radicales y al pesimismo de alguno cercanos, pareciera dará frutos y al menos, estarán los votos para discutir el proyecto y eso debiera permitir socializarlo convenientemente y explicar debidamente cómo, algunos aspectos que parecen extraños -como bajar el impuesto a las empresas de 27 a 23%- van a permitir el aumento de plazas de empleo y, obviamente, la reactivación económica, especialmente, a través de la reducción del desempleo que debiera producir lo que, en economía, se denomina círculo virtuoso y que genera una cadena de consecuencias positivas teniendo como base, la reinversión del menor monto pagado en impuesto, sin contar con la repatriación espontánea de dineros que empresarios chilenos prefirieron invertir en países impositivamente más amables.
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