
LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA EN LA GESTIÓN DEPORTIVA
Hola, ¿cómo están? Constantemente me pregunto cómo el Club Deportivo Limache logró el éxito y sobresalir en el fútbol chileno, teniendo una población aproximada de 46 mil habitantes. ¿Y por qué mi querido Deportes Melipilla, que está a punto de desaparecer, no puede lograrlo, si pertenece a una comuna con casi 150 mil habitantes y a una provincia que alcanza los 250 mil?
Antes de iniciar una posible respuesta, debemos reconocer que cuando mencionamos la palabra deporte se nos viene a la cabeza términos como competencia, reglas, resultados, rendimiento, etc. Sin embargo, hay que tener claro que detrás de cada institución deportiva exitosa existe un elemento fundamental que muchas veces pasa desapercibido: la planificación estratégica.
Quizás por este lado encontremos el problema, pues la planificación estratégica en la gestión deportiva consiste en definir el rumbo que seguirá una organización en el mediano y largo plazo, estableciendo objetivos claros, analizando el entorno y organizando los recursos disponibles para alcanzarlos de manera eficiente. No se trata solo de “tener una idea”, sino de construir un camino coherente y sostenible en el tiempo.
Para algunos autores como Peñafiel y Pibaque (2019), la planificación estratégica proporciona una visión clara del futuro institucional, permite anticiparse a riesgos y facilita la toma de decisiones alineadas con los objetivos. Complementariamente, otros autores como Leyva y Cavazos (2018), destacan su utilidad en el seguimiento y control de metas, mientras que Parra y Paredes (2020) explican que este proceso debe involucrar a toda la organización y organizarse en fases claras: diagnóstico, formulación, ejecución y evaluación.
En 1994, Henry Mintzberg conocido como uno de los autores más influyentes en administración, señala que la estrategia no debe entenderse únicamente como un plan rígido, sino como un patrón de decisiones que se adapta a los cambios del entorno. Esto es especialmente relevante en el deporte, donde factores como el rendimiento, el financiamiento o el contexto social pueden variar constantemente.
En el ámbito deportivo, al autor Hoye y otros más, en el año 2015, destacan que una buena planificación permite a clubes, federaciones y organizaciones no solo sobrevivir, sino también crecer, generar impacto social y fortalecer su identidad institucional. Por ejemplo, un club que planifica adecuadamente puede desarrollar talentos desde etapas tempranas, mejorar su infraestructura y posicionarse en su comunidad y en el medio donde se desarrolla.
Además, la planificación estratégica no solo beneficia a las grandes organizaciones. También es clave en escuelas, talleres deportivos, municipalidades y emprendimientos del área. Tener claridad en los objetivos, definir roles, evaluar resultados y tener un plan de acción real permite optimizar recursos, algo especialmente importante en contextos donde estos son limitados.
Hoy más que nunca, el deporte requiere gestión profesional. Ya no basta con la pasión o la experiencia práctica; se necesita visión, organización, estudio, investigación, evaluación y capacidad de adaptación. En este escenario, la planificación estratégica se transforma en una herramienta esencial para enfrentar los desafíos actuales y futuros.
En definitiva, planificar en el deporte no es opcional, es una necesidad. Es lo que marca la diferencia entre improvisar y construir proyectos sólidos que perduren en el tiempo.
Creo que la planificación estratégica en la gestión deportiva es la clave para el éxito organizacional. Chao, chao.-
Pablo Jara Quinteros
Profesor de Educación Física
Magister en Gestión deportiva
pablojaraquinteros@gmail.com
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