105 años haciendo historia
Nelson Retamales Tirado
Hace no sé cuántos años, en la época de don Rafael Donoso Gallo, siendo yo, muy joven, escribí una columna a pedido de un amigo, destinada a que la leyera el padre de su prometida -hoy su cónyuge- que se oponía tenazmente al pololeo, no por él, sino, por la corta edad de ambos -17 y 20 años-, lo que hoy sería un chiste.
Hablé con don Rafael y le pedí, si me permitía publicar ese escrito. Él, un hombre muy serio y altamente preparado, lo leyó, levantó una ceja y me preguntó si yo lo había escrito. Al responderle que sí, me sorprendió diciéndome que lo publicaría y que, por favor, siguiera escribiendo para el Diario.
No sé en verdad, cuántos años ha, de aquel episodio, pero, hoy día le parecerá menor, pero escribir en el Labrador era una gran cosa y, guardando las proporciones con la prensa nacional, creo que todavía lo es.
Este viernes 13 de marzo, en el ajetreo de la instalación del nuevo gobierno, el Diario -que antes fue periódico- cumplió 105 años, ¡CIENTO CINCO AÑOS! y, a pesar que no a todos les gusta -básicamente por cuestiones ideológicas- y a que las autoridades no le prestan al apoyo necesario, es un orgullo para Melipilla y sus alrededores, contar con uno de los diarios más antiguos del país y, por tanto, no sólo la gesta de Serrano, en Iquique; ni la destacada contribución de los hermanos Sotomayor, en la Guerra del pacífico; ni Policarpo Toro, anexando al Isla de Pascua a nuestro territorio; ni la hazaña frustrada de Benedicto Villablanca en el box mundial ; ni, hasta hace poco, el único puente curvo de América; y menos el drama que vive Deportes Melipilla, son motivo para atraer la atención sobre nuestra ciudad, sino, también, el orgullo de tener uno de los más longevos del país y eso la gente, o no se da cuenta o no lo valora.
Por eso, a pesar de haber mucho material para hablar de política -cuyo es mi foco- por estar recién asumido el gobierno de J. A. Kast con sus anunciados indultos, zanjas por el norte, enviados especiales por el sur y enfrentar una difícil situación de la caja fiscal, hoy he optado por valorar la existencia de este medio de comunicación, en el cual, en mi rol de periodista, hago algunas contribuciones, más allá de mi columna dominical.
La gente no sabe que, detrás de este diario, actualmente y desde hace muchos años dirigido por César Raúl Moyano, existen muchas personas que, a través de sus distintos roles, le dan vida a este verdadero “Diario de vida” de la ciudad, que va contando los aconteceres día a día y escribiendo la historia de -la hoy- nuestra provincia.
Mi saludo a cada uno de los que, anónimamente, están detrás del reporteo, los computadores, las máquinas de impresión, los diseños, la recolección de avisos tan necesarios para la sobrevivencia, los editores, diagramadores, revisores de prueba, etcétera, que con un gran corazón y muchas veces con la paga que la pobreza franciscana permite, dan vida diariamente a este querido medio de comunicación.
Desde su oficina en la Escuela Parroquial, de aquel lejano 13 de marzo de 1921, nos mira el sacerdote Ramón Merino Benítez, su primer director.
Deja una respuesta