
«Salud mental y educación «

Por Marco Antonio Ramírez Mobarec
Área de la educación, Area de Psicología Pericial y Reparatoria en ASI, Área de la administración y Desarrollo Social, Área Del Deporte y Alto Rendimiento
Estimados lectores, la salud mental es un pilar fundamental en la educación, ya que influye directamente en el rendimiento académico, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales de los estudiantes.
Un buen estado de salud mental permite que los estudiantes concentren su atención, resuelvan problemas de manera efectiva y retengan información con mayor facilidad.
Por el contrario, trastornos como la ansiedad o la depresión pueden dificultar el aprendizaje y reducir la motivación.
Una buena salud mental, facilita la capacidad de adaptarse a cambios curriculares, gestionar el estrés por exámenes y cumplir con responsabilidades académicas, además contribuye a la formación de una autoestima positiva y una identidad sólida, lo que ayuda a los estudiantes a tomar decisiones concientes y a enfrentar desafíos de la vida y así
mejorando las habilidades de comunicación y colaboración, permitiendo establecer relaciones saludables con compañeros y docentes, lo cual es esencial para todo un entorno educativo positivo.
En cuanto a la prevención y bienestar a largo plazo, la educación que incluye atención a la salud mental ayuda a identificar problemas tempranamente, brindando apoyo y recursos antes de que se agraven, fomentando hábitos de autocuidado y estrategias de afrontamiento que son útiles no solo durante la etapa escolar, sino también en la vida adulta.
Hoy en día lamentablemente la agresividad en el entorno escolar es un problema relevante que afecta el bienestar de los estudiantes, docentes y de toda la comunidad educativa, comprometiendo tanto el proceso de aprendizaje como el desarrollo saludable de quienes la viven, teniendo varios tipos y manifestaciones, como la agresión física, ya sea con golpes, empujones, patadas o cualquier tipo de contacto corporal con intención de hacer daño.
También está la agresión verbal, la cual va con insultos, amenazas, burlas o comentarios hirientes dirigidos a otros.
Por otra parte está la agresión relacional, la cual es con una exclusión intencional, como la difusión de rumores o manipulación para dañar la reputación de alguien.
En nuestra era actual, también tenemos la ciber agresión, con el uso de tecnologías digitales para acosar, difamar o intimidar a otros estudiantes y también a toda una comunidad educativa, entre ellos a los docentes.
Alguna de las causas principales son las dificultades emocionales, trastornos del comportamiento, falta de habilidades sociales o exposición a violencia en el hogar o en medios sociales alterados.
También podemos ver en muchas ocasiones un entorno escolar negativo, y esto por la falta de normas claras, presión grupal, problemas de convivencia o carencia de apoyo emocional.
Sin embargo existen factores sociales, como la desigualdad, violencia en la comunidad o influencia de modelos de comportamiento agresivo en medios de comunicación y redes sociales, trayendo como consecuencias para los estudiantes y docentes que son víctimas, un estrés, ansiedad, un bajo rendimiento académico, un aislamiento social y daños a la autoestima en toda una comunidad educativa.
En cuanto a los agresores, está el riesgo de tener problemas legales, dificultades en relaciones futuras, bajo desempeño escolar y mayor probabilidad de mantener comportamientos violentos en la edad adulta, y para la comunidad educativa, una disminución del clima escolar seguro, afectación del ambiente de aprendizaje y aumento de la preocupación de padres y docentes.
Es muy importante el de crear medidas de prevención y abordaje, y fomentar un clima escolar positivo con valores de respeto, empatía y cooperación, además de implementar programas de educación emocional y habilidades sociales para enseñar a los estudiantes a gestionar sus emociones y resolver conflictos pacíficamente, junto con establecer protocolos claros para identificar, reportar y atender casos de agresividad.
Es de extrema importancia el poder trabajar en colaboración con las familias para fortalecer el apoyo emocional y promover modelos de comportamiento no violentos.
En la semana pasada, lamentablemente se produjo un hecho bastante grave en un establecimiento educativo y ya conocido públicamente, y que debido a una agresión por parte de un alumno, le costó la vida a una inspectora del establecimiento educativo y además de dejar a otra paradocente y a tres alumnos en estado grave.
Chile necesita de manera urgente, una política de salud mental efectiva, y de crear entornos protegidos a base de la implementación de medidas de seguridad efectivas, utilizando medios tecnológicos para evitar que se ingresen a los establecimientos educacionales elementos corto punzantes entre otros elementos que son de alto riesgo para una comunidad educativa.
Hasta la próxima semana.
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