
EL MOVIMIENTO COMO BASE DEL APRENDIZAJE

Por Pablo Jara Quinteros. Profesor de Educación Física, Magister en Gestión deportiva. pablojaraquinteros@gmail.com
Hola, ¿cómo están? A lo largo de mi trayectoria como deportista, entrenador, profesor escolar y académico universitario, he tenido la oportunidad de observar y comprobar cómo el movimiento, a través de la práctica sistemática de ejercicios, transformaba no solo el físico, sino también el estado de ánimo, los hábitos de vida y el proceso de aprendizaje de mis estudiantes. En cada etapa, he sido testigo de cambios significativos que trascienden lo corporal y se proyectan hacia una mejor calidad de vida.
El deporte ha sido siempre parte de mi identidad. Sin embargo, hoy, debido a las exigencias del tiempo y del trabajo, mi práctica se ha adaptado a realizar actividad física en casa y aprovechar los espacios disponibles, como las ciclovías de mi querido Melipilla, para salir a recorrer en bicicleta. Estas instancias de practicar ejercicios la he retomado actualmente, aunque más acotadas y le puedo decir que las siento fundamentales para mantener, hoy y a futuro, el equilibrio físico y mental que necesito
Aprendí que el sedentarismo me iba a traer serios problemas de salud y que lentamente me iba a quitar las posibilidades de moverme sin dolor.
Por esta razón, el título de este artículo nace desde una reflexión, pensando en quienes no practican actividad física y que están inmersos al igual que yo, en una sociedad crecientemente marcada por la tecnología, la inmediatez y el sedentarismo.
Hoy, más que nunca, se vuelve urgente volver a poner en valor el movimiento, especialmente en la formación de los futuros adultos: nuestros niños. Fomentar la actividad física desde edades tempranas no solo contribuye a su desarrollo integral, sino que también sienta las bases para una vida futura más saludable, consciente y activa.
Algunos creen que la educación comienza y termina en el aula, entre cuadernos, libros, pantallas y que el movimiento y la actividad física no son importantes para el futuro. Sin embargo, diversos investigadores han demostrado que el movimiento es una parte esencial del aprendizaje y del desarrollo humano.
El muy conocido psicólogo suizo Jean Piaget, señalaba que el conocimiento se construye a partir de la acción. Según su teoría del desarrollo cognitivo, los niños aprenden explorando el mundo que los rodea, manipulando objetos, desplazándose y experimentando con su propio cuerpo. En este sentido, el movimiento no es simplemente una actividad física, sino un medio fundamental para comprender la realidad.
En la misma línea, Lev Vygotsky en su libro actividad física y desarrollo cognitivo, destacó la importancia de la interacción social y del juego en el proceso de aprendizaje. Para este autor, el juego permite a los niños desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales que serán claves en su desarrollo futuro. Cuando un niño corre, salta, juega o participa en una actividad física, no solo está ejercitando su cuerpo, sino también su imaginación, su creatividad y su capacidad de relacionarse con otros.
La educación física, no debería ser vista como una asignatura secundaria dentro del sistema educativo. Muy por el contrario, cumple un rol fundamental en la formación integral de los estudiantes.
A través del movimiento, los niños desarrollan habilidades motoras, aprenden a trabajar en equipo, fortalecen su autoestima y adquieren valores y hábitos de vida saludable que los acompañarán durante toda su vida.-
Pablo Jara Quinteros
Profesor de Educación Física
Magister en Gestión deportiva
pablojaraquinteros@gmail.com
Deja una respuesta