Beneficio de inventario
Nelson Retamales Tirado
Cuando pasado mañana martes 10 de marzo de 2026 sean las 24:00, ese mismo momento, exactamente, el reloj marcará las 00:00 horas del miércoles 11 y conforme a la Constitución Política de la República, marca el día del cambio de gobierno, cumplidos que hayan sido todos los procedimientos habilitantes.
El gobierno anterior murió con el día, no obstante, conforme a la norma, el presidente en funciones cesará en su cargo actual una vez que el Congreso Pleno haya tomado conocimiento oficial de la resolución en virtud de la cual el Tribunal Calificador de Elecciones proclama al nuevo Presidente electo. Éste jurará -pondrá de testigo a Dios- o prometerá ante el Presidente del Senado, desempeñar fielmente el cargo de Presidente de la República, conservar la independencia de la Nación, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y, de inmediato, asumirá sus funciones.
Todo, miel sobre hojuelas, o como diría mi amigo Juan, así es la cosa, pero, ¡no es así la cosa! El presidente que se va, deja herencia, compromisos, obligaciones, activos y pasivos que deben obligar al presidente que llega y aquí no encontramos con problemas pues, en esto no funciona lo que, en derecho civil, exactamente, sucesorio, se denomina beneficio de inventario, que es no hacer a los herederos que aceptan, responsables de las obligaciones hereditarias sino hasta concurrencia del valor dejado.
La principal diferencia, es que aquí no hay un causante, es decir, el sucesor -o heredero- no está llamado a aceptar o no la herencia, sino, debe hacerlo, con todas las cargas y gravámenes del período anterior y asumir la continuidad de la gestión y, hay cosas, definitivamente gravosas y por nombrar solo dos, está el caso del ex subsecretario Monsalve y el manido caso del cable Chile-China, donde hay conversaciones oficiales avanzadas hechas a nombre del país; pero esto todavía está en tratativas y, más allá que se podrían comprometer -lamentablemente- las relaciones de nuestro país con China y/o Estado Unidos, el próximo gobierno debe, quiera no, ocuparse del tema que es de la más alta importancia para la economía de nuestro país.
El escándalo Monsalve, una autoridad de primera línea, y yo diría, un traidor al gobierno autoproclamado feminista, comprometerá al nuevo gobierno en una de las tres aristas abiertas ya que, en el proceso penal abierto en su contra por violación y abuso sexual a una subordinada -cobarde además por ser su superior jerárquico-, sólo responderá él, pues las responsabilidades penales son personalísimas; en el sumario reservado que lleva la Contraloría General del República habrá sanciones al mismo Monsalve y tal vez, -así espero- a las autoridades que actuaron negligente y contemplativamente en el primer momento y; responderá el gobierno de J. A. Kast, de la demanda de tutela laboral presentada en contra el gobierno por vulneración de derechos fundamentales y que desnuda la negligencia con que actuó la subsecretaría de Interior.
Para los de siempre, les advierto que esta no es una columna política, aunque hay cosas que los molesta escuchar o, en este caso, leer.
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