Sistema Político
Nelson Retamales Tirado
Chile, sin duda, tiene un mal sistema político, en el cual las minorías amarran a las mayorías y promueven la disgregación de referentes, limitando la posibilidad de llegar a acuerdos sólidos, de grandes mayorías, que le den estabilidad al país.
En el gobierno de Boric se estuvo a un tris de lograr la reforma, pero, fracasó luego que la presión de los más afectados -entiéndase por tales, a los parlamentarios de los partidos chicos, denominados partidos bisagra, porque trasladan la mayoría de un lado a otro, según conveniencia de vida y, están “donde calienta el sol”- obligara a quitarle la urgencia, lo que terminó sepultando el esfuerzo de años.
Hoy se ha retomado con bríos la reforma al sistema político y pareciera que se llegará a buen puerto, lo que permitiría modernizar la actividad y agilizar las soluciones que tanto espera la ciudadanía y que se entrampan en pequeñeces y permiten que, de la política, se haga un verdadero negocio, llegándose a creer que la forma de lograr movilidad social ya no es el estudio, sino, la política.
Hoy que estamos en tierra derecha, como diría un hípico, se podrá terminar con la fragmentación existente, que es contraria a la buena gobernanza y se podrá retomar el camino del progreso que perdimos, justamente, por este hecho.
Así, se persigue fortalecer la representatividad de los partidos políticos y ello se logrará limitando su formación -hoy cualquier puñado de personas se reúne, junta unas cuantas firmas, inscribe un partido y comienza a beneficiarse de los dineros del Estado- y, desde luego, se debe reformar su financiamiento, incorporando mayores exigencias a las candidaturas independientes.
Ahora, de aprobarse la propuesta -a la que se siguen oponiendo los “chicos”- los partidos deberán tener presencia en, al menos, ocho regiones y contar con afiliados en una cantidad no menor al 0,3% del padrón electoral, en cada una de ellas.
Las actuales colectividades políticas tendrán 18 meses de plazo, a contar de la publicación de la ley, para adecuarse a los nuevos requisitos, o desaparecerán.
También es importante lo relacionado con las candidaturas independientes ya que éstas no podrán se superiores al 50% de las candidaturas que presente un partido, a cada cámara y, las independientes propiamente tales, requerirán el número de firmas calculadas ahora, sobre la totalidad del padrón electoral y no sobre la votación anterior.
Una de las novedades que trae este nuevo texto, cuyo informe de Comisión Mixta ya fue aprobado en el Senado, es la norma que exige que las declaraciones de principios de los partidos, condenen los sistemas totalitarios y el uso de la violencia como método de acción política. Pese a ello, de la oposición, hubo tres votos en contra en contra y cinco abstenciones que son de aquellos que, justamente, aplauden a regímenes totalitarios.
Ahora, la gobernabilidad y la representatividad del sistema político, serán ciertas y no un terreno de cultivo para falsos demócratas que andan con oscuras intenciones.
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