
Gobierno apunta a efecto de bencinas y lluvias en el IPC: reconoce impacto al bolsillo de las familias
Un cóctel de malos indicadores económicos.
Agosto le pasó la cuenta a los bolsillos. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó una variación mensual de 0,6%, acumulando 3,6% en el año y de 4,1% a doce meses, lejos de la meta del Banco Central.
Entre los productos que más destacaron por registrar un incremento de precios estuvieron los pasajes aéreos internacionales (+32,6%), la carne de vacuno (+3,9%), las papas (+17,8%) y la gasolina (+0,9%).
Con ello, la Unidad de Fomento (UF) superará los $41 mil pesos.
Gobierno reconoce impacto por IPC de agosto
El biminstro de Economía y Minería, Daniel Mas, que despertó temprano la molestia de los senadores de Economía por no presentarse a la instancia a explicar las malas cifras económicas, se pronunció más tarde por medio de un video difundido en sus redes sociales.
Dentro de las razones del incremento, Mas dijo que el IPC responde “a alzas en los precios de los combustibles producto del conflicto internacional en Medio Oriente”, sumado a los efectos del temporal en distintas regiones: “Factores que no dependen directamente de nuestra política económica, pero que las familias sienten en su día a día”.
Señaló que, como Gobierno, el foco sigue siendo el mismo: impulsar el crecimiento, atraer inversión y generar más empleo y, aunque reconoció que el dato de IPC golpea a las familias, destacó que la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles— se ve algo mejor, ya que avanzó solo un 0,1%.
“De todas formas, será importante monitorear si estos aumentos puntuales comienzan a transmitirse hacia otros precios de la economía”, remarcó el biministro.
La lectura que hacen los economistas coincide con el Ejecutivo, respecto de que mucho de esto responde a presiones externas y una incertidumbre que a nivel global tiene a los principales bancos centrales del mundo con una política más restrictiva.
Viviana Véjar, docente investigadora de Faro UDD, apuntó a que el crecimiento es efectivamente la clave, tanto para la inversión y el empleo, como para regularizar el consumo.
“Una economía que es capaz de aumentar la producción, podría recuperar de manera sostenible el poder adquisitivo de las familias al otorgar mejores salarios. Mientras más competencia haya, los precios también tienden a bajar”, explicó la académica.
Pero el gran desafío, tal como lo reconoció ayer el presidente José Antonio Kast en una entrevista, “es el desempleo”. En eso estamos al debe, dijo el mandatario.
Y hoy el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, puntualizó que la estrategia de mediano plazo y los temas más estructurales los lidera su par, el ministro Tomás Rau. A él le tocan las medidas de corto plazo que adelantó; “no serán cosméticas”.
“En el Presupuesto que viene, si bien va a ser muy austero, va a tener un fuerte énfasis en lo que son infraestructuras, obras públicas que son las que generan inversión y empleo a más corto plazo, y vamos a trabajar desde ya para que la ejecución de estas obras comience a partir del 2 de enero del próximo año”, sentenció Quiroz.
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