Datos personales
Nelson Retamales Tirado
Desde el próximo 1 de diciembre, poco más de tres meses, regirá la Ley de Protección de Datos Personales que reemplazará una vieja ley que no protegía nada porque no entregaba los elementos para reclamar las transgresiones que se cometían.
Para ser más claro, cualquiera, en cualquier puesto -incluso, sin ser peyorativo, el portero- y en cualquier organización, pública o privada, le pedía la cédula de identidad para efectuar un trámite -reserva de hora médica, compra de pasaje, entrevista programada, otros- e incluso, la fotocopiaban, sabiendo que tiene información muy sensible incluyendo el número de documento que está debajo del sexo, que cumple dos funciones: 1.- impedir clonaciones y; 2.- permitir rastrear cada ejemplar emitido. Ese número lo genera el Registro Civil y lo reporta a bases de datos internas y a plataformas como la Clave Única, esencial en la vida moderna de las personas y con el cual se puede identificar digitalmente y efectuar muchos trámites importantes.
Lo que el ciudadano de a pie desconoce, es que los datos que sustraen en cada lugar en el que le piden el carnet, los pasan a una base de datos que se destina a diversos fines, como venderlo a casas comerciales para que les envíen las molestas ofertas o a candidatos a algún cargo público, para que les envíen información de su candidatura. Eso, en dos aspectos no tan lesivos, porque también pueden adquirir esas bases, organizaciones delictivas para usarlas en sus oscuros fines.
Hace unos días fui a un centro médico solicité reservar hora con determinado especialista y la niña me solicitó mi cédula. Si quiere se lo muestro, pero no se lo puedo pasar, le dije; entonces no le puedo reservar hora, contestó. Como tengo voz de hombre, le pedí que llamara al encargado, me miró molesta y me dijo, “por esta vez le voy a reservar hora… dígame su Rut.”
Eso se acaba con la nueva ley pues ni en el supermercado, como es usual, le podrán pedir el número de carnet, a riesgo que se pierda algunos descuentos.
El tema es extenso y hoy muestro sólo un adelanto, pero bien vale la pena dejar claro cuáles son los datos personales que protege la ley y que complicará a muchas organizaciones.
Los datos personales están compuestos de toda información vinculada o referida a una persona natural identificada o identificable, es decir, de una persona cuya identidad pueda determinarse, directa o indirectamente, mediante uno o más identificadores, tales como el nombre, el número de cédula de identidad, el análisis de elementos propios de la identidad física, fisiológica, genética, psíquica, económica, cultural o social de dicha persona, o sea, sólo como ejemplo, la huella digital o el iris de los ojos, con que controlan la asistencia en las empresas ya no podrá usarse.
La ley tiene vacíos, por cierto, y uno de ellos afecta a las pymes por lo que, a la chilena, en el camino deberá arreglarse la carga.
¿Podremos conseguir que todos nuestros datos que tienen almacenados diversas instituciones sean finalmente eliminados?
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