Dos caras de la misma moneda en la salud de Melipilla
Señor Director:
A pocos días de la inauguración del Nuevo Hospital de Melipilla, asistí al policlínico y quedé gratamente sorprendido por la infraestructura, limpieza y la excelente vocación de su personal. Retrasé mi salida para felicitarlos. Esa era la primera cara de la moneda.
Ayer conocí la otra cara. Ingresé a la urgencia a las 19:30 horas con mi hijo, quien registraba cinco días de fiebre sobre los 39°C, deshidratación y una debilidad que le impedía sostenerse en pie. Pese a su evidente gravedad, fue categorizado como ESI-4 (paciente con molestias leves).
Tras una estoica e insoportable espera de más de ocho horas en una sala colapsada, y ante la respuesta administrativa de que «el sistema es así», decidimos retirarnos a las 03:30 de la madrugada sin haber visto a un médico.
Por fortuna, mi nuera sugirió trasladarlo al SAR «Elsa Romo Aravena» en la villa El Parque. Allí encontramos una solución pronta, humana y efectiva que agradezco profundamente.
Ante esto surge una duda de gestión: ¿Por qué hacer esperar de forma inhumana a las personas? Bastaría con que el personal de categorización, primero le indique al paciente y sus acompañantes cual fue su categorización —y que un letrero visible— oriente a los pacientes ESI-4 y ESI-5 a acudir al SAR local.
Esta grave falencia informativa empaña la gran inversión del nuevo hospital. La comunidad que esperó por años este recinto exige hoy una gestión eficiente y un compromiso real con la dignidad de los enfermos,
Sergio Hashiguchi Mena
Profesor
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