
Cuando en la familia se escucha al árbol que hace más ruido.
Había una vez, en un bosque, cuando el viento soplaba con fuerza, había un árbol que crujía más que todos. Sus ramas se agitaban con intensidad, sus hojas golpeaban unas con otras y el sonido se imponía por sobre el resto. Todos miraban ese árbol. Parecía el más afectado, el más urgente, el que necesitaba atención inmediata. Sin embargo, a pocos metros, una planta pequeña permanecía doblada, casi al ras del suelo. No hacía ruido. No podía. Solo necesitaba ser vista. Pero el bosque estaba ocupado escuchando al árbol que sonaba más fuerte.
En muchas familias ocurre algo parecido. Cuando surge un conflicto, la atención suele centrarse en quien habla más fuerte, en quien acusa con mayor intensidad o en quien logra instalar su versión con más rapidez. El poder se desplaza hacia el volumen y no hacia la comprensión. Entonces, sin darnos cuenta, la escucha deja de ser un proceso reflexivo y se transforma en una reacción.
Desde la Orientación Familiar este fenómeno es claro, es vital escuchar a ti ante, ordenar el relato, dar espacio a la reflexión, a las herramientas y reordenado necesidades, alfabetización emocional, vincular y de resolución de conflicto.
Daniela Foster Muñoz
Orientadora Familiar
orientacoachlife@gmail.com
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